Como en la vida misma, cada escena debe tener su poco de acción y en el caso de la boda en Blaina, al final del mismo evento comienzam los eventos violentos; como la humanidad misma.

* * *

A punto del atardecer, jóvenes de todas las tribus encendían las antorchas que iluminaban el centro del descampado, adonde se celebraría el banquete. Ya los novios, todos exultantes, formaban un círculo en el centro. Los mayores libaban libremente y muchos, si no la mayoría ya estaban ebrios, de tanto brindar en las rondas realizadas durante toda la tarde mientras esperaban el final del día para dar comienzo a la celebración. Brindis iban y venían en la medida que la oscuridad caía sobre la fiesta. Cuando esta finalizaba, bien entrada la noche, se escucharon algunos gritos fuera de lo común. Los guerreros más jóvenes, alertas en sus guardias, comenzaron a dar la alarma, pero fueron segados como grama por las armas de los invasores. Centenares de mercenarios cayeron sobre la fiesta, disparando con rayos inmobilizadores sobre las mujeres y los hombres jóvenes de la tribu. El resto, era aniquilado sin piedad.

Muchos guerreros enfrentaron a los invasores con gran desigualdad, ya que sus armas no eran competencia para las de los invasores. La mayoría de ellos, murió defendiendo suelo ancestral y a sus compatriotas.

La escena era dantesca. Los mercenarios estaban bien entrenados para la guerra y coordinaban sus acciones por radio, que llevaban en sus cascos. Todos llevaban protección especial en sus cuerpos, en la forma de escudos para evitar que las vetustas armas de los defensores les hicieran daño. Trabajaban en grupos de tres personas. Una disparaba a matar, otra a aturdir y la tercera

Como en la vida misma, cada escena debe tener su poco de acción y en el caso de la boda en Blaina, al final del mismo evento comienza los eventos violentos; como la humanidad misma.

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A punto del atardecer, jóvenes de todas las tribus encendían las antorchas que iluminaban el centro del descampado, adonde se celebraría el banquete. Ya los novios, todos exultantes, formaban un círculo en el centro. Los mayores libaban libremente y muchos, si no la mayoría ya estaban ebrios, de tanto brindar en las rondas realizadas durante toda la tarde mientras esperaban el final del día para dar comienzo a la celebración. Brindis iban y venían en la medida que la oscuridad caía sobre la fiesta.

Cuando esta finalizaba, bien entrada la noche, se escucharon algunos gritos fuera de lo común. Los guerreros más jóvenes, alertas en sus guardias, comenzaron a dar la alarma, pero fueron segados como grama por las armas de los invasores. Centenares de mercenarios cayeron sobre la fiesta, disparando con rayos inmobilizadores sobre las mujeres y los hombres jóvenes de la tribu. El resto, era aniquilado sin piedad.

Muchos guerreros enfrentaron a los invasores con gran desigualdad, ya que sus armas no eran competencia para las de los invasores. La mayoría de ellos, murió defendiendo suelo ancestral y a sus compatriotas.

La escena era dantesca. Los mercenarios estaban bien entrenados para la guerra y coordinaban sus acciones por radio, que llevaban en sus cascos. Todos llevaban protección especial en sus cuerpos, en la forma de escudos para evitar que las vetustas armas de los defensores les hicieran daño. Trabajaban en grupos de tres personas. Una disparaba a matar, otra a aturdir y la tercera persona colocaba una especie de grillos que mantendrían a las personas inutilizadas, aun cuando recuperaran la consciencia.

Kirma, al ver a su marido salir corriendo a combatir a los villanos, agrupó a las mujeres y un grupo de adolescentes se formó a su alrededor; sin armas no podrían hacer más que defenderse con sus manos y vida. Kirma hizo que todas se pusiesen en cuclillas y esperaran el momento oportuno, para dar la vida defendiéndose. Vio caer a Fradik con el torso convertido en un hueco humeante. Su padre estaba inmóvil en el piso, muy cerca de donde estaba sentado cuando le dispararon por la espalda.

Había sido un ataque muy bien coordinado y lo habían ejecutado a la perfección, cubriendo todas las tribus y rodeando a las parejas recién desposadas en el centro del círculo. Era obvio que los atacantes sabían de la celebración y planificaron el ataque para que fuese más efectivo, cuando todos estuviesen bebidos y satisfechos con los estómagos llenos de comida, cansados después de un día de fiesta y emociones.

La refriega duró hasta el amanecer, cuando diez naves descendieron hasta el piso y más tarde despegaron llevando a bordo el cargamento humano, maniatado, derrotado y acongojado, dejando tras de sí, destrucción y muerte.

persona colocaba una especie de grillos que mantendrían a las personas inutilizadas, aun cuando recuperaran la consciencia.

Kirma, al ver a su marido salir corriendo a combatir a los villanos, agrupó a las mujeres y un grupo de adolescentes se formó a su alrededor; sin armas no podrían hacer más que defenderse con sus manos y vida. Kirma hizo que todas se pusiesen en cuclillas y esperaran el momento oportuno, para dar la vida defendiéndose. Vio caer a Fradik con el torso convertido en un hueco humeante. Su padre estaba inmóvil en el piso, muy cerca de donde estaba sentado cuando le dispararon por la espalda.

Había sido un ataque muy bien coordinado y lo habían ejecutado a la perfección, cubriendo todas las tribus y rodeando a las parejas recién desposadas en el centro del círculo. Era obvio que los atacantes sabían de la celebración y planificaron el ataque para que fuese más efectivo, cuando todos estuviesen bebidos y satisfechos con los estómagos llenos de comida, cansados después de un día de fiesta y emociones.

La refriega duró hasta el amanecer, cuando diez naves descendieron hasta el piso y más tarde despegaron llevando a bordo el cargamento humano, maniatado, derrotado y acongojado, dejando tras de sí, destrucción y muerte.

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