El encuentro de dos ríos poderosos, como el Caroní al Orinoco, seguramente hace que el choque desprenda cantidad de iones, o lo que fuese, que impacta en las personas. Aquellas emanaciones seguramente me afectaban de sobremanera aquel día, cuando me topé de frente con una mujer y me perdí en la inmensidad de su mirada. Con el paisaje del Salto de la Llovizna en el río Caroní, vi:

Ojo violeta

Rosado sobre rosa, ternura sobre tersura.

Al levantar la mirada, ¡Dios mío!

Ni siquiera recuerdo, el color de sus ojos.

Solo recuerdo, ojos, impresionantes, bellos.

No vi su mirada,

muy sorprendido estaba,

no imagino qué ocurrió,

no supe más de mí,

me perdí en la inmensidad,

de esos ojos.

Tus ojos.

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