Laguna de Canaima
Laguna de Canaima

Un día de marzo de 1984 me encontraba cazando oportunidades de trabajo como guía turístico free-lance. Acostumbraba visitar el entonces hotel Intercontinental Guayana (hoy Venetur) y allí siempre había oportunidad para encontrar algo interesante. Unos amigos, quienes administraban una empresa de turismo cuya sede estaba en el hotel, me ofrecieron y trabajito singular. Acompañar a una dama europea en un viaje a Canaima. Después de aquel hermoso viaje, no me quedó otra cosa que recordar algunas de las cosas que sentí, en aquella oportunidad.

Cae la noche y se escucha el canto,

de los seres vivientes nocturnos,

entre todos destaca una voz

vibrante, armoniosa y clara;

una risa cristalina y contenta

que contagia la alegría

de una vida sencilla

que ayuda a otros

a enaltecer los principios de la vida

logrando de esa manera

que en un corazón triste y solitario

haya esperanza, alegría y, por qué no

¡felicidad!

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